Madura, Casada, Ama de casa y sola


Madura, Casada, Ama de casa y sola

La relación que mantuve con mi vecina fue a raíz sobre todo del ERE que tuve en mi anterior empresa, no fue buscada por mí… os lo juro. Por aquel tiempo, mantenía más amistades con mis vecinos mi esposa que yo, quizás por la falta de tiempo, pues era ella quien iba a las reuniones de la comunidad.

Mi mujer no dejaba de decirme…

  • “Por un lado me alegro que estés sin empleo, pues estas mas en casa, no antes que prácticamente no tenia marido”.

  • “Además necesitabas descansar, estabas ya prácticamente blanco”.

  • “No deseos que seas como el marido de Carmen, nuestra vecina del sexto, prácticamente no aparece por su casa en toda la semana”

  • “La pobre mujer con la edad que tiene esta sola todo el día, ni sus propios hijos pasan a verla, no deseo que nosotros acabemos como ella”, me decía mi esposa.

Llevaba pues llevaba al menos un año y medio o algo más que no probaba una, no os digo que no hubiera oportunidades pero deseaba “reformarme”, también es verdad que mantenía unos encuentros con una vecina, cuya hambre de sexo era más que notable. Pues esta se encontraba sola por causa de su marido, siendo la mayor culpable de esta infidelidad mi mujer, pues no dejaba de decidirme…

  • “Mira Carmen, tan mayor y sola, estando para todo y sus hijos sin echarle cuenta, ve tu y ayúdala”.

Carmen tampoco tenía tanta edad, tendría unos 55 años, años muy bien llevado, ella no dejaba de decirnos…

  • “Está mal que venga un hombre de fuera a hacer las cosas de casa, habiendo otro… me siento muy mal”.

Como os he mentado y no es por repetirme, pero por aquel entonces me encontraba sin trabajo, ya que mi empresa comenzó a rescindir contrato por cierre, ya sabéis los famosos Ere. Cosa que por otro lado, me venía muy bien para otros aspectos, pues viendo como estaba el “patio”, comencé a estudiar otras cosas al tiempo que buscaba trabajo, además de otras cosillas… mmm!!!.

Carmen me contaba que aunque su marido a veces deseaba contacto carnal, ella le contestaba que la dejara descansar diez minutos, pues había tenido un día muy duro. Me confiesa que llevan unos años que no están muy bien, pues el cargo ejecutivo de su marido en la empresa, lo tiene prácticamente casado con este en vez que con ella. Confesándome…

  • “Sabes, últimamente no pasamos por un buen momento en nuestro matrimonio, no estoy muy a gusto”, me soltó.

  • “Desearía la atención que tu das a tu mujer, desearía que trabajara menos y que estuviera mas en casa”.

  • “No sabes lo que echo de menos su ímpetu, claro esta se que estamos en una edad de regreso, pero tengo la sensación de haber perdido muchos años, años por culpa de la hipocresía”.

Aun recuerdo aquella mañana en la que me acerque a su casa, fue mi mujer quien la noche anterior, me comento si podía ir a mirarle la cisterna, pues creía que perdía agua.

A eso de las 9:00 de la mañana me presente en su casa, ella estaba levantada, estaba preparándose el desayuno, aun estaba la casa sin recoger. Tras invitarme a desayunar, comenzamos a conversar, contándome una cosa tras otra, anécdotas y que poco a poco fue comparando mi relación con la suya. Lógicamente edad a parte y años casados nos separaban, pero no dejaba de mentarme lo que echaba aquellos años, años en que eran novios o recién casados, años en que lo que les hacía más feliz era el estar juntos y hacer el amor, quedando ahora ni una cosa ni la otra. Me dijo…

  • “No temas, aun no es la menopausia sino que me siento sola, no tengo con quien hablar y menos aun quien quiera escuchar”, soltó.

  • “Estoy hoy con la depre, desde mi puerta os he escuchado como hablabais mientras tu mujer se marchaba con los niños”.

  • “He sentido celos cuando os he escuchado reír e incluso, cuando os habéis besado, sintiendo algo dentro de mí por desear sentir ese beso”.

Recuerdo que estaba algo depre, me explico que se sentía mal y la escuche, le di mis sensaciones... le aconseje, incluso me ofrecí a ayudarla en todo aquello que deseara, haciéndole saber que no le pediría nada a cambio, solo que confiara en mí y que si le sirviera de algo, me mostré como un amigo con quien pudiera hablar y lo más importante saber escuchar.

Una cosa llevo a la otra y sin causa alguna me dio un beso en la boca, rápidamente se separo y se disculpo, cosa que sin esperarlo ella, fui yo ahora quien la bese, mientras le besaba, comencé a acariciar primero su cuello al tiempo que su nuca, notaba como se estremecía por cada caricia, se le notaba que estaba muy falta de afecto.

Mi mano bajo de su nuca a su espalda al tiempo que la otra descendió desde su cuello hasta sus nalgas, ella comenzó por desabotonar los botones de mi camisa primero, continuando después con los del pantalón, mientras yo me descalzaba. Tras quedarme con tan solo los calzoncillos, dejarla a ella desnuda fue más fácil, pues solo tuve que deslizar las tirantas de su camisón por sus hombros, quedándose en bragas.

Me hizo sentar al tiempo que ella se agachaba, tirando de mi bóxer hacia abajo, sorprendida al ver mi erecto miembro. Tras tomarlo se lo llevo a la boca y tras introducírselo, comenzó a chupármela, observando cómo esta tragaba una y otra vez mientras con una de sus manos magreaba mis genitales. Dado lo visto os puedo asegurar que no tenía mucha practica, pero la mujer ponía todo su empeño… uuummm!!!.  

Tras sacársela de la boca y sin dejar de masturbarme, ascendió por mi ingle, vientre, pecho hasta finalmente mi boca, besándome nuevamente. No dejándola descender a su “labor” hasta que no probé esos maduros senos, primero uno y después el otro, mientras gemía y me rogaba que no la mirara a los ojos. Tras descender, volvió a introducírsela dentro de su caliente boca, cogiendo cada vez más experiencia y que verdad es esa… “que la práctica lo es todo”. Acabando por decirme…

  • “Penétrame”.

Tras hacerla levantar la hice tumbar sobre la mesa, le baje esas bragas que por cierto no eran para nada sexy, tome mi miembro y coloque mi glande en su orificio vaginal. Procure no mirarla pero me fue imposible, me gusto ver su rostro con la expresión de placer, esa boca que minutos antes tenía mi polla en su interior y esos labios cálidos. Comencé poco a poco a presionar lentamente hasta introducirle mi glande, soltando ella un gran gemido…

  • “Ooohhh!!!”.

Comencé a acelerar y poco a poco fue desapareciendo mi miembro dentro, ella continuaba con sus ojos cerrados mientras gemía y suspiraba. Acelere mis embestidas mientras tome sus piernas con ambas manos, alzándolas y acercando aun mas su cuerpo al mío, escuchándose de fondo el chapoteo de sus fluidos al compas del choque de mis genitales a su ingle… aaahhh!!!.

Su cara fue todo un poema… cuando tras sacársela le hice girar, quedando de manera que me daba la espalda, mientras sus senos pequeños pero firmes chocaban contra la mesa. Soltándome esta…

  • “Por el culo No!!!... por favor, nunca lo he hecho por ahí”.

Teniéndola que tranquilizar y explicarle…

  • “Tranquila, confía en mí, disfruta que no penetrare tu culo”.

Se palpaba la tensión en su cuerpo, nerviosa e incluso impaciente, temiendo ser penetrada analmente, pero aliviada cuando mi glande se introdujo nuevamente en su orificio vaginal.

  • “Aaahhh!!!... ooohhh!!!... aaahhh!!!... uuuhhh!!!”, gemíamos ambos.

Llegue a levantarle una de sus piernas para penetrarla más profundo, llegándola a colocar sobre la mesa al tiempo que esta me soltaba…

  • “Cuidado machote que una, ya no tiene veinte años… ooohhh!!!”.

Acariciaba su espalda, magree sus nalgas e incluso le día alguna que otra cachetada, me deje caer a modo de poderla besar tanto sus labios como su cuello. Llegando esta a soltar un gran gemido, quizás al sentir mi miembro colarse en su útero, mientras ambos gemíamos ya sea al compa o alternativamente…

  • “Aaahhh!!!... uuufff!!!, ooohhh!!!... uuummm!!!, aaahhh!!!... uuuffff!!!”.

Note como se arqueaba e incluso como sus vellos se le erizaba, significado claro que estaba obteniendo su orgasmo y al parecer debía de ser un buen orgasmo. No deteniéndome yo y continúe penetrándola, acelerando mis embestidas para poder lograr un segundo orgasmo por su parte, no tardando este y entre delirios por su parte, no solo gemía sino entre obscenidades soltó…

  • “Aaahhh!!!... uuufff!!!, ooohhh!!!... uuummm!!!, aaahhh!!!... uuuffff!!!”.

  • “Ya… ya, aaahhh!!!... Si!!!... Si!!!, Oh Dios!!!, me corro… joder!!!.

No deteniéndome aun cuando está cayendo no solo que aun no me había venido, sino que lo estábamos haciendo sin protección alguna, me soltó…

  • “No te vayas a venir dentro… por favor, échalo donde tu desees pero dentro No!!!”, me dijo.

Sacándola con violencia al tiempo que con mi brazo le hice bajar de la mesa, acabe descargando sobre sus senos… uuummm!!!. Tomando ella mi miembro y llevárselo nuevamente a la boca, acabando por limpiármelo y saboreando mi semen, cosa que me hizo saber…

  • “Nunca he probado el semen de nadie, pues no había tenido más hombre en mi vida que mi marido y este, nunca se ha corrido en mi boca, también es verdad que yo se lo prohibía”.

  • “Joder aun la tienes empalmada, no se te baja nunca, tu mujer debe de estar contenta… No!!!”, me soltó.

Le comencé a preguntar por la relación de su marido en estos años, defendiéndole a modo de hacerle entender que quizás la calidad haya disminuido, no solo por los años sino por el estrés laboral. Cosa que ella me soltó…

  • “Quince minutos tuyos equivalen a diez años de mi marido, ya te puedes imaginar lo que he gozado”, decía mi vecina.

  • “Te puedo asegurar que no he conocido el verdadero placer hasta ahora, no sabiendo bien lo que me estado perdiendo”.

  • “Me has dejado baldada, estoy como para volver a cama… con estos dos orgasmo, me bastan por hoy”, dijo.

Me ha dado una copia de las llaves de su casa para que pueda entrar con toda naturalidad, eso me recuerda a lo ocurrido hace pocos meses. Como os conté mis encuentros con esa chica que conocí en el Charco de la Pava, encuentros cada vez menos frecuentes, aun mas desde que me conto que por culpa de los celos de su marido, no ha tenido más remedio que reformarse. Hemos estado hablando durante al menos tres cuarto de hora, como si nos conociéramos toda la vida, me ha contado cosas mientras yo no dejaba de mirarle los senos… sus hermosos senos.

No sé por qué motivo pues mirando sus senos, no solo deje de estar atento a la conversación sino que perdí el hilo, dándome esta una copia de la llave de su casa para que pueda entrar, dándome permiso para poder acercarme, una vez que me avise que su marido no está y ella sí.

Bueno espero no desviarme más de esta aventura que me llevo cerca de dos años, manteniendo alguna que otra aventura a día de hoy. Continuo, tras nuestro pequeño encuentro le sugerí el cambiar tipo de ropa interior, proponiéndole comprar en vez de bragas poco sexy a algo más atrayente, no solo para la vista de su marido sino para la mía también.

Entre en su casa como me pidió y me la encontré fregando, me acerque y comencé a hablarle, contándome ella lo sucedido, diciéndome que no podíamos repetir lo ocurrido la vez anterior, que una mujer de su posición y edad no podía rebajarse por mucha necesidad que tuviera. Mientras hablaba me acerque a ella por detrás, comencé a masajear sus nalgas, moviéndose ella al tiempo que me decía…

  • “Estate quieto, por favor no sigas”.

Pero en vez de detenerme continúe, abarcando algo mas mis caricias, acariciando ya no solo sus nalgas sino piernas y espaldas, esta continuaba protestando…

  • “No… déjalo por favor, no sigas… mmm!!!”.

Pero de ahí no pasaba sus protestas, ni tan siquiera se apartaba, pues una mujer cuando no desea algo… se nota. Dirigí mis manos hacia sus senos, acariciándolo primero sobre sus prendas y una vez que pude quitarle sus prendas, camisa y sujetador… continúe sobre sus senos, mientras se me estremecía.

Sabiendo ya que es mía, me agache y tras levantarle la falda comencé a besar a la altura de su vulva, comenzando a lamer por encima de la tela de esta, no dejando de gemir al tiempo que su mano descansaba sobre mi nuca… ooohhh!!!. Eche a un lado sus braguitas y continúe lamiendo, chupando su vulva y sus labios vaginales, hasta que de una manera que ella misma me reconoció como sorprendente, logre que se viniera… obviamente era la tensión.

Se agacho hasta quedarse en cuclillas, tomo mi miembro con una de sus manos y se lo llevo a su boca, comenzando a introducírsela, chupándomela con mucho esmero y aconsejándole yo, como debía de mejorar. Cosa que ella comenzó hacer, como restregarse mi glande por sus labios, lamer e imaginar que es un cucurucho, cosa que aprendió con mucha facilidad. Hasta que le previne de mi corrida, sorprendiéndome en esta ocasión yo, pues en vez de retirarla, comenzó a acelerar y magrear mis genitales, hasta que no pude mas y descargue dentro de su boca, toda mi leche.

Su cara al principio era como si hubiera tomado algo agrio, pero en no más de segundos, cambio su expresión, comenzando a absorber mi glande como si se tratara de una cañita, hasta tragar hasta la última gota.

Lo nuestro duro unos dos años… digo duro no porque lo hayamos dejado, pues durante al menos ese tiempo fue digamos diario o al menos día si y día no. Hoy día es más difícil pues el trabajo, mi mujer, los niños y mis “salidas”, me hacen estar más atado, siendo ella muchas veces quien me solicita, aquejándose por alguna “avería”.

No hace mucho tuve que subir y la verdad es que en ese momento no me hizo gracias, pues llegue a casa sobre las 21:00 horas. Tras llamar y viendo que nadie me abría, use mi llave y me encamine hasta el dormitorio, donde me la encontré con tan solo un conjunto de braguitas y sujetador de color negro con encajes… mmm!!!.

  • “Puta”, le solté.

Pues sabiendo bien como me pone, se lo puso para eso. Me acerque a su cama de matrimonio, cama que no hemos llegado a hacerlo en ella, pues no dejaba de decirme que al menos algo había que respetar. Cuando me acerque, acaricie su cuerpo… descendiendo mi mano desde sus senos hasta su vientre, descendiendo aun más al notar como se le transparentaba sus labios vaginales a través de su braguitas… mmm!!!.

Aun recuerdo la sorpresa que me lleve cuando tire de la tela de esta a un lado, como os he dicho el tremendo sorpresón, pues la muy “hija de puta”… se lo había depilado. No pudiéndome contener, comencé a restregar con la yema de mi dedo su vulva y escuchar como esta gemía…

  • “Aaaahhhhhh!!!... uuummm!!!”.

Nada más escuchar lo ansiosa que estaba y necesitada, me moví hasta poder besarla, busque sus labios y saboree sus ansias de sexo. Dirigiendo ella su mano a mi entrepierna y magrear sobre la tela de mi pantalón, no dejando yo de acariciar tanto sus cabellos como sus senos.

Tras descender besando cada centímetro de su cuerpo, mientras ella suspiraba y se estremecía de placer, llegue nuevamente a su ingle… eche a un lado la tela de sus braguitas. Comenzando por lamer su vulva mientras volvía a gemir, posando una de sus manos sobre mis cabellos.

Me gusta entregarme completamente a degustar de un buen “coñito” soltándolo vulgarmente, pues no deje de chupar y lamer, ayudándome de un dedo o dos al introducírselo, chupar y morder con cuidado sus labios vaginales. Restregar la yema de mi dedo corazón por su vulva… primero en círculo, continuando por frotárselo de arriba hacia abajo, mientras se estremece y gime de gozo.

Siendo ella ahora la que desea compartir el placer y se mueve hasta mi polla, una vez que me he desnudado, tras chupar mi tronco y genitales, va notándose la experiencia que tiene. Llegándole a proponer un 69, práctica que ya hemos practicado entre otras hace tiempo, pues el tiempo me ha permitido y con su consentimiento, explorar otras partes de su cuerpo.

Una vez ella encima comenzamos ambos a saborear los atributos de placer del otro, no tardando mucho en ser ella, quien solicita ser penetrada mas ante la aparición de su marido. No dejando de besarnos mi polla entra en su orificio vaginal, comenzando ella a moverse al tiempo que yo masajeo sus senos… ooohhh!!!.

Tras hacerle saber el cambio de postura, ella acepta gustosa cualquier de mis sugerencias, colocándose ahora ella sobre su  lecho matrimonial. Colocando yo mi miembro en su orificio y tras presionar, comenzando a moverme hasta que mi glande se alojar en su interior, siento las paredes vaginales aferrarse a mi tronco al tiempo que ambos gemimos placer.

Comenzando a embestirla con el deseo de echar toda mi leche dentro, dentro pues hace ya meses que ella me permitió, correrme en su útero. Mientras la penetro ella comienza a hacerse un dedo, notándose como con cada orgasmo por su parte su cuerpo se relaja tras las contracciones. Dejándola respirar unos minutos sin llegar a sacarla para volver a continuar, continuar a pesar de que ella ya ha sido saciada, continuar hasta que pueda descargarme.

Ya tengo la polla dura con cada recuerdo que plasmo en estos momentos, no teniendo nadie que pueda saciarme, no teniendo al menos a mano, pues tendría que subir un par de pisos y hasta su casa. Teniendo el deseo ahora mismo de poder cogerla en la ducha, teniendo el deseo de penetrarla analmente como la ultima vez, cuando la apoye sobre el lavabo y no deje de embestirla hasta correrme dentro, luego duchita y nuevas embestidas.

Me preguntareis por su marido, pues este ha notado el cambio en su mujer al menos físicamente, pues no deja de decirle si se ha hecho algo, cirugía estética o quizás infiltraciones. Cosa que lógicamente a Carmen le sienta como una patada en el estomago, cosa que yo le solté a ella…

  • “Joder el muy cabron, como de poco mira a su mujer, no entiendo como que no le duele la cabeza de cuernos que tiene”.

Bueno os dejo y espero que no seáis muy crueles conmigo, espero vuestras criticas ya sean aquí o mi correo, mirad no me importa que piensen que soy un “gigoló” como ya me han dicho. Pero yo no cobro por proporcionar placer, yo soy de lo que dicen… “me da igual el sitio, mientras que ambos gocemos”, pues para el momento que vamos a disfrutar el lugar es lo de menos, ya que busco encuentros esporádicos a conveniencia.

Dicho esto espero que os haya gustado tanto como me gusto a mí, vale os dejo y espero que no seáis muy crueles conmigo, mi email es Jhosua 1974 @ gmail . com, hasta pronto.

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