¡Ay mi chinito! | El viaje a Italia

Gays | | 09 Jun 2017

Me llamo Marc ( no es mi nombre real, es un nombre que me gusta mucho ). Soy un chico de 15 años de un pueblo cerca de Barcelona, España. Tengo el pelo moreno, llevo gafas y un pendiente en la oreja izquierda. Nunca me he considerado guapo, siempre me he considerado feucho y esto, sumado a algunas cosas que no me gustan de mi cuerpo, como un pequeño pectus excavatum o que sea bastante peludito, ha hecho que siempre me haya sentido muy inseguro conmigo mismo. Mi altura está rondando el metro ochenta y aunque quizá esté un poco delgado para mi altura (55kg más o menos) creo que tengo buen físico.

Siempre me había considerado heterosexual, aunque hubiera leído relatos eroticos gays y me hubiera llegado a masturbar con ellos e incluso pensando en algún compañero de clase. Pensaba que todo esto se debía a la pubertad, que a todos los chicos los excitaba otros chicos a esta edad, como parte del cambio hormonal. Nunca había tenido muchos amigos, y menos con la confianza suficiente para hablar mucho de esto con ellos con lo cual seguí pensando eso hasta hace unos meses. Este verano, mediante un juego conocí a un chico gay que me hizo replantearme mi sexualidad, hasta tal punto que estoy MUY pero que MUY perdido. Si me tengo que categorizar de alguna manera, aunque no me guste mucho, estaría entre los bisexuales y los pansexuales. Bueno, voy a dejar de enrollarme y voy al relato.

Primero os tengo que poner en situación. Cada dos años, en mi instituto, al ser un colegio religioso, los alumnos de tercero y cuarto de secundaria vamos de viaje una semana a Italia, ya que allí es por llamarlo de alguna manera, el centro del catolicismo. Viajamos por varias ciudades en autobús, Venecia, Florencia, Padua, Roma...

Por fin, este año ibamos a ir junto a los de tercero de secundaria a Italia, ese viaje tan deseado que cuando los profesores nos hablaban de él se nos hacía la boca agua. Pero en cada viaje de clase, siendo tantos niños, el problema son las habitaciones. Eramos once chicos. Once, obviamente yo sobraba y, aunque no me lo dijeron, a los pocos días de hacer las habitaciones me enteré de que se echaron a suertes el tener que aguantar la carga que era estar con otro chico y conmigo en la habitación.

La primera noche, la que dormíamos en Padua, me tocó con Jiahao. Jiahao era un chico que vino el año pasado nuevo a clase con el que al principio de curso hice buenas migas, nos sentabamos juntos en la hora de matemáticas, volvíamos juntos a casa ( aunque tuviera que desviarme bastante ) nos reíamos, etc. Siempre con el hacía bromas como si fuera homosexual, porque no sé la razón, un día debí hacer una broma de estas y puso muy mala cara, por lo que me dio por hacerlas más a menudo ya que era una manera de hacerle enfadar. A los pocos meses de empezar el curso, decidí dejar de ir todo el día detrás de él. Ir con el en la hora del patio, decirle de quedar cada día en el mismo sitio para ir juntos a clases, todas estas cosas, para ver si en realidad eramos amigos o simplemente era un pesado para él que lo seguía a todas partes. Obviamente, fue la segunda opción, lo que hizo que mi autoestima bajara.

Ese mismo verano tuve algun problemilla con él por el tema de estas bromas y al final dejamos de ir juntos a clase, de sentarnos en la misma mesa en la hora de matemáticas... Vamos, que dejamos de hablar completamente. Pues con esa persona me iba a tocar estar una noche de hotel. ¡Qué bien! A pesar de que en esos momentos no me caía bien, había sido uno de los primeros chicos en los que pensaba en la hora de masturbarme y, a decir verdad, seguía haciéndolo. El fue quien hizo que me empezaran a excitar tanto la gente asiática, sobretodo los chicos. Jiahao era un chino MUY MUY mono. Lleva gafas azules, tiene el pelo largo de punta, pero lo que verdaderamente me excita mucho es su color de piel. Tiene un tono de marrón que sinceramente, me pone a mil. De hecho, cuando salió la canción de "Am I Wrong", muchos compañeros de clase al cantarla decían "Eh Marrón" y así se metían con el pobre Jiahao. Ademas de ese color de piel marrón chocolate no tiene ni un solo pelo en el cuerpo, lo que hace que más de una vez piense en besarle y chuparle todo el cuerpo, aunque suene perturbador. Los días que hacemos educación física en el instituto, siempre lleva pantalones cortos de alguna manera que hace que se le marque todo el paquete y me pusiera a mil, hasta tal punto de tener que ir al baño del gimnasio y tener que masturbarme rápidamente para que nadie sospechara.

Pues con él, con Jiahao iba a pasar mi primera noche de hotel. Pff, no sabía si aguantaría esa noche sin satisfacer mis deseos que tenía por el durante la ducha. Ese mismo día, salí de casa a las tres y media de la mañana. Un zombie de "The Walking Dead" habría tenido mejor aspecto que yo, pero que se le iba a hacer. Para poder estar en aquel deseado viaje primero tendría que quedar con mis compañeros de clase y los profesores en la estación antes de las cuatro y coger un autocar para no llegar apurados al aeropuerto y poder coger nuestro vuelo, que salía a las siete de la mañana. ¡Qué pereza!

Llegamos al aeropuerto de Venecia sobre las ocho y hacia las nueve ya habíamos salido y empezabamos a mentalizarnos que, aunque fuera un viaje para pasarlo bien, era sobretodo cultural y nuestro profesor tenía todo tan programado que, a la que nos descuidábamos ya lo habíamos perdido. Caminamos muchísimo, que si iglesias, que si plazas... Lo que nos gustó mas a todos fue poder ir en góndola por los canales de esa bella ciudad. Fue una experiencia preciosa.

Un poco después de comer y tener un poco de tiempo libre para dar unas vueltas por Venecia, cogimos un vaporeto y nos fuimos a Murano, una isla preciosa que nos dejó a todos impresionados. El viaje acababa de empezar y ya no podíamos digerir tanta belleza. ¡Menos mal que no escogí quedarme en casa!

Por la noche, sobre las ocho, llegamos al hotel, ¡por fin, estaba agotado! Cenamos y, pensando que podríamos ir ya a descansar a nuestra habitación, los profesores nos hicieron salir también por la noche para ver Padua por la noche. Preciosa, aunque con el agotamiento que llevaba encima en lo único que podía pensar en aquellos momentos era ducharme e irme a dormir.

Llegamos a nuestra habitación sobre las diez y media. ¡Por fin, y esta vez de verdad! Era una habitación bastante sencilla. Tenía dos camas las cuales tenían una mesita de noche en la que había una lamparita, un mueble en el que había un televisor de esos en los que hay que echar moneditas para poder verla. Que cutres que pueden llegar a ser... Además habia un armario para dejar la ropa, pero como nos íbamos a quedar allí solo una noche no lo utilizamos.

En la habitación había dos puertas. Una de ellas llevaba a un balconcito que nos brindaba unas vistas preciosas de la ciudad de Padua. Desde allí me parecía ver la basílica de San Antonio, pero como estaba oscuro y solo sabía un poco como era por un trabajo de Italia que hicimos antes del viaje, no supe muy bien si me estaba confundiendo de basílica. La otra puerta llevaba a un baño muy acogedor (aunque parezca extraño llamar a un baño acogedor). Estaba todo recubierto de madera y daba una sensación de como si hubieras vivido en esa habitación durante mucho tiempo.

Al poco de dejar las maletas e instalarnos un poco para pasar la noche, llamo nuestra tutora a la puerta para darnos las buenas noches. Le dijimos que después de ducharnos nos iríamos a dormir, y eso teníamos intención de hacer.

- Jiahao, ¿quién quieres que se duche primero, tú o yo? Yo suelo estar bantante rato debajo de la ducha con el agua caliente. - Dije. No habíamos hablado en todo el viaje y, sinceramente, era bastante incómodo.

- Dúchate tu primero, así miro de mientras una cosa que me han pasado por el móvil. - Dijo Jiahao.

Me pareció que ocultaba algo, pero tampoco tenía razón para sospechar nada de él. Sí que es verdad que no teníamos muy buena relación, pero no era tan mala persona como hacerme alguna putada en medio del viaje, así que lo olvidé y me fui a duchar.

Me empecé a desvestir, como hace todo el mundo para ducharse y me puse a escoger que productos iba a utilizar. Los nombres de los jabones estaban en italiano y no sabía cuál era el del pelo y cuál el del cuerpo pero bueno, me las ingenié. Estuve un buen rato duchándome e intentando no masturbarme para que el pobre Jiahao no tuviera que esperar tanto para ducharse y, justo cuando iba a apagar la ducha escuché un sonido. Era un sonido muy débil pero que, cada vez iba aumentando el volumen, hasta que me di cuenta que venía de nuestra habitación. Me pusé las chanclas y sin apagar la ducha me acerqué a la puerta y me puse a escuchar por detrás de ella. ¿Qué era eso? Parecían gemidos. Abrí rápidamente la puerta y lo vi.

Estaba Jiahao encima de su cama, sin ropa con el móvil en la mano y con la otra mano se estaba masturbando.

- ¡Jiahao, pero qué haces! - Dije casi gritando.

En ese momento levanto las dos manos y pude verlo completamente densudo y con los pantalones por los tobillos. Tenía un cuerpo perfecto, no estaba rechoncho, pero tampoco era como el típico cachas que se le marcan musculos que no sabías ni que existían. Tenia una barriga plana, pero sin tableta, como a mi me gusta y ni un solo pelo en todo el cuerpo y además con ese color marrón chocolate, me puse a mil.

Solo tuve que bajar un poco la mirada para verlo. Aquel miembro con el que tanto tiempo había soñado, queriendo chuparlo y metérmelo entero en la boca. Tenía un aspecto tan delicioso que solo mirarla tuve la erección más fuerte de toda mi vida. Era una imagen que sabía que no olvidaría en toda mi vida. Mediría unos 13 centímetros. Era casi del mismo color que el resto de su cuerpo pero un poco más oscura. Era muy ancho de la base donde tenia unos pocos pelos negros e iba perdiendo un poco de esa anchura hasta culminar en un glande rosado, con unas gotas de líquido preseminal que se le escurrían y le llegaban a unos testículos grandes y con ningún pelo.

En ese mismo momento solo pensaba en tirarme encima suyo y empezar a lamerlo y olerlo, pero me contuve. No me había dado cuenta, pero bajo la toalla que llevaba puesta se notaba un bulto bastante grande que el no había parado de mirar desde que lo interrumpí.

- ¿Tú ves normal ponerte a masturbarte en una habitación de hotel, a un metro de donde va a dormir tu compañero, mientras me ducho? - Le dije para disimular un poco mi excitación. Desde allí me llegaba un poco su aroma. ¡Qué tortura solo poder olerlo desde esta distancia! - Me voy a acabar de duchar y cuando salga espero que no sigas masturbándote, ¡por favor!

Me metí otra vez en el baño cerré la puerta de un portazo y esperé unos veinte segundos detrás de la puerta. Rápidamente volví a abrir la puerta y otra vez estaba con el móvil en la mano y masturbándose con la otra.

- ¿¡Pero qué te he dicho!? - Dije empezándome a enfadar. Parecía que lo único que quería era excitarme.

- Perdón, es que estaba a punto de acabar y no me quería quedar así. - Dijo con un hilillo de voz. Como lo viera diez segundos más así llegaría a un punto de no-retorno y me tendría que tirar encima suyo a lamerle el cuerpo entero. Estaba tan mono...

- Anda, tira a acabar en el lavabo y a ducharte, que yo ya he acabado. - Le dije y, rápidamente, se subió los pantalones y fue directo al lavabo con el móvil en la mano, pero antes de que entrara, le di un cachete sensual en el culo, me miró y le guiñé un ojo y me pareció verlo sonreir.

Jolín, esa noche iba a ser más dura de lo que creía. Tendría que estar toda la noche seguramente sin pegar ojo, excitado por culpa de haber visto a mi chinito en plena masturbación. No sabía si iba a poder quitarme esa imagen de la cabeza para poder dormir...

Me puse el pijama, preparé las cosas para mañana y justo cuando iba a llamar a mi madre para decirle que todo estaba yendo perfectamente salió Jiahao del cuarto de baño, solo con una toalla y aun cayéndosele gotas de agua por el pecho. Jodeeer. Tuve una erección al instante, al verle otra vez así, casi desnudo, me vino la imagen de él masturbándose a la cabeza.

Se vistió, nos metimos en nuestras respectivas camas y estuvimos hablando un poco de lo que nos había gustado del viaje, de lo que no, de si nos había gustado la comida... Todas esas cosas de las que hablas en el momento que todavía no te quieres ir a dormir cuando estás con alguien con quien no tienes mucha relación. Mientras estábamos teniendo esa relación, yo iba maquinando un plan para poder excitarlo y así tener alguna posibilidad más con él (no lo he dicho antes, pero el es hetero).

- Oye Jiahao, estaba pensando que no es justo que tu te hayas masturbado y yo no, lo necesito bastante así que, si no te importa lo voy a hacer ahora, ¿vale? - Mi plan iba empezando.

- Esto... - Se estaba pensando que decir, como dijera que no, se desbarataría todo mi plan - Vale, es lo más justo y además, si lo necesitas tanto no soy nadie para decirte que no. -

¡Bien! Mi plan estaba saliendo a la perfección. Cogí mi móvil y me puse a buscar algún vídeo porno, hetero, obviamente, el no sabía nada de lo que os he contado al principio del relato. Me metí dentro de la cama e hice como si me bajara los pantalones, aunque en realidad no lo hiciera y puse el vídeo en play con el volumen a tope para que lo escuchara él también.

- Un momento, ¿lo vas a hacer aquí?, ¿estás loco o qué? - Me dijo casi gritando Jiahao.

- ¿Por qué no iba a hacerlo aquí? Te recuerdo que tú también te has masturbado en tu cama. - Dije, intentando parecer lo más seguro de mí mismo posible.

- Sí que lo he hecho aquí, pero no lo he hecho delante tuyo. - Dijo empezando a bajar el tono de voz. Iba a ganar la "discusión" y él lo sabía.

- Técnicamente no estoy delante tuyo, estoy a tu lado y, además, te recuerdp que yo te he tenido que ver desnudo, tú no lo tendrás que hacer. - Dije lo más confiado posible. Esta discusión estaba ganada.

- Bueno, haz lo que quieras. Pero no hagas ruido eh. - Toma, gané. Mi plan estaba saliendo a la perfección.

Le di al play al vídeo, lo puse con el volumen al máximo y me puse a hacer los gestos como si me estuviera masturbando, aunque en realidad no estuviera haciendo nada. Poco a poco fui aumentando el ritmo a la vez que la actriz porno empezaba a gemir. De reojo pude ver como Jiahao se había metido dentro de la cama y empezaba a restregarse un poco la mano suavemente probablemente por encima del pantalón. Mi plan estaba siendo un éxito, dentro de poco caería.

Poco a poco, empecé a gemir, al principio muy flojo pero conforme se iba acabando el vídeo y la actriz porno aún gemía más empecé a aumentar el volumen hasta tal punto que se escuchaban más los míos. Que los del vídeo. Acababa de escuchar como Jiahao se bajaba los pantalones y además se podia notar perfectamente como, bajo las sabanas se estaba masturbando. Tenía los ojos cerrados, así que era mi momento.

Me saqué las sabanas de encima suavemente para no hacer ruido mientras aún seguía gimiendo para que no sospechara que me estaba moviendo. Rápidamente me levante, superé el metro y medio más o menos que había de distancia entre nuestras camas, le destapé las sabanas y antes de que se diera cuenta le empecé a hacer una mamada.

Él no se movió ni hizo nada. Se quedó un momento con cara de impresión, pero al segundo volvió a cerrar los ojos para disfrutar del momento. Aspiré todo el olor que pude y casi me desmayo de la excitación que me entró de golpe.

Se lo lamí entero, desde los huevos hasta la punta y después me la metí entera en mi boca. Con mi lengua jugaba con su glande mientras que notaba que a él le daban espasmos de placer. Me lo sacaba y me lo metía repetidamente mientras, con una mano le manoseaba los huevos y con la otra empezaba a meterle un poco del dedo del medio por el culo. No hizo nada, ni siquiera se movió cuando se lo metí, simplemente siguió gimiendo cada vez más a medida que aumentaba la velocidad de mi sube-baja con la boca en su pene, succionaba su glande, le masturbaba con la mano mientras le chupaba los huevos y le iba introduciendo ya el segundo dedo. El pobre apenas aguantó dos minutos de mamada.

- Marc, me corro, me corroooooooooooooo, por favoooooooor, arrrrrrrrrrrrrrghhhhhhhhh - Al acabar la frase, noté como mi boca se llenaba de un líquido caliente y viscoso que me llenaba hasta la garganta. Tenía un sabor salado, nunca había probado el semen antes, solo el mío una vez cuando intenté correrme en mi boca para saber que se sentía. En aquel momento me dio asco, pero ahora de lo único que tenía ganas era de que sacara mas de ese líquido y poder seguir tragándolo. En cuanto me lo tragué todo me puse a limpiarle todo el pene a la perfección para poder seguir sientiendo ese sabor tan delicioso. En ese momento tenía ya metidos tres dedos en su culo, por lo que se me ocurrió seguir un poco más con la fiesta.

- Jiahao, gírate, por favor. - Le dije, esto aún no había acabado, me tocaba a mí ahora jugar un poco.

- ¡Qué dices, tú estas loco! Ni borracho me dejaría que me la metieras. - Antes de que acabara la frase me lancé de lleno a comerle la boca y a que pudiera saborear su propio semen, no dijo nada, pero cuando al minuto dejamos de morrearnos estaba mucho más tranquilo.

- Ya verás como no pasa nada, no haré nada que no quieras que haga, pero solo gírate un momento y, si no te gusta, lo dejamos. - Me miró unos instantes receloso, pero después empezo a girarse despacio hasta ponerse a cuatro patas, no le había pedido que se pusiera así, almenos me ahorraba el trabajo de decírselo.

En cuanto acabo de girarse y se quedo quieto, me lancé a chuparte, besarle y morderle toda la espalda, las piernas y las nalgas. Estaba lleno de sudor, que aun le daba mejor sabor y a mí más morbo. Con las manos empecé a masturbarle suavemente y a tocarle los huevos a la velocidad suficiente para que comenzara a excitarse pero no tanto como para hacerle llegar al orgasmo. Al minuto de estar masturbándole me acerqué a su agujerito sin ningún pelo y lo olí. Ese olor me excito tanto que me tiré de lleno a comérselo entero. Empecé a besarle y a chuparle muy cerca de su agujerito, pero sin llegar a tocarlo, hasta que no pude más y acerqué mi lengua a su agujerito. Si antes creía que el sabor de su semen era el mejor, me equivocaba. Ese olor, ese sabor hizo que tuviera una excitación tan grande, que casi se me sale de la roba interior y el pijama. Empecé a chuparsélo despacito. Primero los bordes hasta que le metí la lengua entera dentro y empecé a chuparlo por dentro.

- Joder, Marc, sigue haciendo esooo, qué placeeeeeer. - Seguí chupando y chupando un buen rato, hasta que le metí tres dedos del tirón y empecé a masturbarlo analmente y a volver a mamársela pero a muy despacio, no quería que se corriera, si no excitarlo. Al minuto escuché lo que llevaba tanto rato queriendo escuchar.

- Por favoooor, deja de hacerme sufrir y métemela yaaaaaaaaaaaaaaaaa. - Mi plan había funcionado a la perfección. Por fin podría tener ese culito a mi entera disposición y, tenía claro que no iba a hacer que se arrepintiera.

Me bajé rápidamente los pantalones y la roba interior, me quité la camiseta y tiré toda la ropa a mi cama. ¡Qué liberación! Era tal punto la excitación que no me había dado cuenta del daño que me hacía al tenerlo ahí encerrado. Mi pene es de un tamaño ligeramente superior a la media. Unos 16 centímetros pero muy ancho, hasta tal punto que no sabía si le iba a caber todo.

Me escupí un poco en mi pene para lubricarlo y después en su ano para que no entrara bien y no le doliera. Sin decirle nada acerqué mi pene a su culo y empecé a restregármelo por sus nalgas pero sin llegar a metérselo.

- Cabróooooooon, deja de jugar conmigo y métemela yaaaaaaaaaaaaa. - Él lo había querido. Acerqué mi pene a su agujerito y empecé a apretar un poco para que entrara. Al principio no entraba, pero Jiahao hizo un empujón hacia atrás y consiguió que entrara hasta la mitad. Ambos gemimos tanto de placer que nos dio miedo haberlo hecho demasiado alto y que nos escuchara alguien del hotel. Menos mal que estábamos en la última planta y casi no había nadie.

Empecé un mete-saca muy despacio pero fuerte, y, conforme iba entrando más y más lo iba haciendo más rapido, hasta el punto que se la metí hasta los huevos.

- Jodeeeeeeeer, Maaaaaaaarc, ¡qué pedazo de polla tieneeeeeeeeeeeees! Fóllameee, cabróooooooooooon. - Y eso hice, lo cambié de posición, me puse debajo suyo y empezamos a follar como dos animales salvajes, el cabalgándome y yo dándole embestidas a tanta velocidad que me daba miedo lastimarle, pero era tanta la excitación que ese pensamiento se me fue en un momento y seguí embistiéndolo más fuerte hasta que ya no podía más. Nunca había experimentado nada igual y, esperaba que cuando volviéramos a España hicieramos eso cada día. Joder, parecía que estaba en el cielo.

- Me corrooooooooooooooooooooooooooooo - Dijimos los dos a coro a los 5 minutos de estar en esa posición. Ambos culminamos con un orgasmo que recordaríamos el nuestro de nuestra vida. Gemimos como nunca a la vez y justo en el momento que le soltaba mi leche en lo más profundo de sus entraás, el se corrió llegándome sus chorros hasta mi estómago y casi hasta mi pecho, y volvimos a gemir, pero esta vez se notaba que ambos estábamos agotados y que del cansancio no íbamos a poder hacer nada más durante aquella noche. Y así, los dos llenos de semen, nos pusimos a dormir en la misma cama, él con su cabeza en mi pecho y yo con mi mano sobándole aquel culo que esa noche me había dado tanto placer. Antes de dormirme pensé en decirle a nuestra tutora de poder quedarnos los dos juntos cada noche para seguir haciendo eso que a ambos nos gustado hasta en la última mota de nuestro ser. Sin embargo, esa idea desapareció y empecé a soñar con lo que había hecho hacia unos instantes. Había sido la mejor noche de mi vida.

Continuará...

Espero que os haya encantado. Siento mucho, las faltas de ortografía que estoy seguro que habrá alguna que no habré visto, y si hay alguna parte que no se entienda. Me lo he releído mil veces para hacerlo lo mejor posible y esto es lo mejor que me ha salido. ¡Un saludo!

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